... Cuéntame del llover, de los días de mierda y cuchara, de la rara podredumbre del querer, cuando no falta de nada porque sé que el saber no sirvió para dañar tus labios, y que te sobra todo lo que va después, de yo te quiero y yo, también. Y mi costilla arrancada es nada, y cada trino quebrado es nada, que fuimos solos y seremos nada… ...
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