martes 7 de junio de 2011

Hoy es tu mañana.

Pensé que mi siguiente entrada estaría dedicada a lo que me hubiera pasado en mi vida este fin de semana. De todas las emociones que me inundaron en un segundo, a cosas que ya he escrito pero no publico.

Pero a la vuelta, regreso y me encuentro con nuevos capítulos de una historia más de otros que mía pero que también me afecta, y vuelvo a sentir que no hay nada que pueda hacer, y vuelvo a sentir que hago las cosas mal. Y vago por la ciudad que me ha visto nacer, reir y llorar. Por aquellas plazas y fuentes que tanto conozco preguntándome si en verdad sé agradecer a quien me rodea, si sé valorar a quién me acompaña, y dedicarles algo más que desprecio.

Y llego a casa y el destino prosigue queriendo emocionarme. Permanezco mirando las palabras dedicadas. Y, aunque no me entienda, lloro y lo único que se me ocurre es cambiar los gemas de algunas de aquellas letras que me dedicaste.