jueves 11 de agosto de 2011

Moebius


Como la forma infinita, como electrones en orbitas p, los sucesos, y la vida misma, pasa una y otra vez por el mismo ciclo. Ya sea mirando hacia el exterior o hacia el interior uno recorre la cinta sin fin y vuelve a pasar por lugares que le resultan familiares. Hasta tal punto es así, que llegado el momento, observa con extraña admiración los detalles y percibe como todo resulta predecible. Y uno, entre cansado y somnoliento, pero sin poder dormir, decide sentarse en la cama y, sarcasticamente divertido, jugar a acertar lo que va a pasar a continuación, a sabiendas de que lo que viene es ajeno a su voluntad. Predecible pero inmutable como un día de lluvia.

Amor, preguntas, respuestas, canciones, escritos, odio

Así que, como en aquella película titulada “atrapado en el tiempo” o más conocida como “el día de la marmota”, uno permanece pensando si callar o hablar, si huir o quedarse, si seguir viviendo o perder la cordura que a uno aún le queda.

Y uno, que no es ni dos ni cero, comprende que con cada vuelta pierde algo y que con suerte quizá llegue aprender algo.

1 comentarios:

Yo, alma condenada dijo...

Un uno más otro uno hacen dos. Jamás debes olvidarlo.

Antes del último sueño hay muchos despertares, vive cada uno de ellos como si fuese el último y así habrá hermosos recuerdos del pasado y bellas perspectivas de futuro cuando el presente no sea suficiente...